jueves, 1 de noviembre de 2007

Anécdota contada por el Magnate Magno.


Aun recuerdo como si fuera hoy aquella tardecita de verano en que con mi primo Esteban Martinez nos dirigíamos al arroyo en búsqueda de la mejor rama de álamo para construir el mejor arco que jamas se haya concebido. Caminamos unos cuantos minutos hasta que de repente ambos quedamos atónitos, frente a nosotros se lucia un perfecto álamo con todas sus ramas resplandecientes. Rápidamente Esteban tomo su machete y corto la rama elegida. Yo desde la orilla solo observaba su labor.
La rama fue pelada, pulida, y atada para que tome la forma curva. Reposó durante 15 días y luego Esteban le puso un buen hilo sisal para que despida flechas de la forma mas natural y tradicional.
Por fin llegó el día, Esteban entregome el arco y un set de 6 flechas especialmente esculpidas y adornadas. Finalmente me marche a mi barrio en búsqueda de mis amigos para mostrarles mi nueva arma.
Me encontré con Gabriel, El Caco y alguno que otro más que en este momento no recuerdo bien. Rápidamente fuimos al terreno de enfrente. Comenzamos a discutir sobre la mejor forma de defendernos de una serpiente a lo cual Gabriel proponia correr agitando las manos por sobre la cabeza dando grititos y pequeños brincos. Nadie le llevó el apunte. Luego fue mi turno, tome con mi mano derecha una flecha de mi espalda la coloqué en posición de disparo en mi arco y dije que la mejor forma era darle muerte con un arma letal. Apunté al suelo donde amenazantemente se predisponía nuestra serpiente imaginaria, estiré el hilo sisal, afilé mi mirada y disparé.
Fallé por muy pocos milímetros y la flecha rebotó contra el suelo y se introdujo en el ojo izquierdo de Gabriel. Desesperadamente comenzó a correr agitando sus manos sobre su cabeza, dando grititos y pequeños brincos. Tras él íbamos todos en su ayuda.
Llegamos corriendo a la casa de Gabriel y salió su padre, Hugo, el doctor que nos había aterrorizado de pequeños. Con una voz muy seria pregunto secamente "¿Quién fue?". A lo cual El Caco dijo "Andrés, con su arco...". Instantáneamente Hugo tomó por arrebato mi arco y todas mis flechas y con un golpe seco los destrozó, y dijo "con ésto no se juega nene.". En fin, Gabriel se repuso y yo jamas volví a jugar con arcos y flechas.
Eso si, nunca olvidaré esos grititos y brincos de mi amigo en aquel momento de desesperación...

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Personalmente felicito la prosa de mi amigo Magno, la capacidad de hacer cinematogŕafico su relato. Huebiese pagado varios pesos porque me contara la historia de sexo amateur bajo el puente, si es que hubiese estado alli...pero no...O SI???cuente la verdad señor!!!

Ariel dijo...

Es increíble... mi amigo Andrés...no tiene nada que envidiarle a mis amigos Matías y el Negro. Por que claro... ay... ay...ay... yo leí mucho de chico y tengo mucho vocabulario..! pero váyanse a lavarse las tetas..! payasos..!
y tomen el agua..! ha también quiero decir que... odio a Carmen Barbieri!!!
Creo que en este relato Andrés se supero así mismo y demostró muchas cualidades...artísticas...Será así de bueno haciendo VITREAUX..?

Anónimo dijo...

Bueno, yo me lavo las tetas,sólo si vos me enseñas, porque si hay alguien que sabe de higienización de mamas sos vos!! Si rómulo y remo hubiesen mamado de tus ubres, hubiesen fundado Saliqueló! Fuck a Carmen Barbieri, a Rial, y a Nazarena Velez.